La evaluación de la actividad formativa, orientada a la mejora del proceso, es tan importante como la formación en sí misma.
En este servicio, existen varios niveles que se pueden solicitar de forma independiente o conjunta, en función de los intereses del cliente:
- Reacción: medición de la satisfacción de:
- Los participantes, tanto durante el curso como una vez finalizado éste, a través de formularios, entrevistas grupales, etc.
- El cliente que contrató el servicio de formación, a través de cuestionarios, reuniones post-curso, etc.
- Analizados los resultados obtenidos, se definen acciones de mejora.
- Aprendizaje. medición del nivel de aprendizaje alcanzado post-curso para garantizar que durante el proceso de formación se han alcanzado los objetivos deseados.
- Comportamiento. análisis de la transferencia real de lo aprendido al puesto de trabajo (conocimiento, habilidad o actitud) a través de herramientas Web de evaluación, entrevistas, pruebas situacionales, simulaciones, observación, etc.
- ROI o retorno sobre la inversión. estudio operativo de costes y beneficios de un plan de formación específico para garantizar una gestión óptima de la inversión realizada en la formación.